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Icarus: Trampas para ganar

Icarus es un documental ganador  del Premio Oscar al Mejor Documental de 2018 (Y apuesta personal de la casa) que toma prestado su nombre del mito griego. Tal relato cuenta la historia de un joven al que su padre Dédalo regaló unas alas para poder volar. Pero la ambición de Ícaro por volar  cada vez más alto hizo que se acercara tanto al Sol que sus alas acabaron por quemarse. Así, el joven se precipitó al vacío donde encontró la muerte. Es una metáfora que alerta de los peligros de la ambición extrema y de las peligrosas consecuencias que puede llegar a tener.

Lo mismo que le pasó  a la Federación Rusa de Atletismo  con su programa de doping de estado.

Porque esta película habla de las trampas o lo que es lo mismo: Dopaje. Y lo hace a través de una historia de película que crece por momentos cual bola de nieve gracias a su impagable protagonista: Grigory Rodchenkov. Un científico ruso que pasa de ser un secundario gracioso a un comprometido a la par que siniestro protagonista.

Antes del Informe Mclaren

Después de que Lance Amstrong confesara doparse ante Oprah Winfrey  en 2013, el director de la película y ciclista amateur Bryan Fogel hizo una pregunta ¿Cómo era posible que un tipo que había superado decenas de controles; hubiera pasado inadvertido durante casi veinte años? Y concluyó que si había expertos en dopaje, habría otros que sabrían ocultarlo. Así que decidió utilizar él mismo sustancias estimulantes a fin de ganar una dura carrera amateur y confiar en un especialista que le ayudara a camuflarse. El objetivo: Demostrar como cualquier persona de forma organizada podía hacer trampas. El elegido para ocultar las sustancias fue Grigory Rodchenkov, director del centro antidopaje de Rusia, que veía en Fogel un sujeto con el que realizar nuevos estudios en deportistas no profesionales.

Durante los seis meses que dura el proceso de  estimulación, Fogel y Rodchenkov se hacen íntimos amigos. Y pese a que los resultados deportivos de la carrera son pésimos, están a punto de terminar el experimento de camuflaje cuando estalla de bruces el Informe McLaren: Un documento que asegura la existencia de una trama de dopaje de Estado en la Federación de Atletismo Rusa cuya cabeza visible, lo habéis adivinado, es Rodchenkov.

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Después del Informe McLaren

Obligado a dimitir a la fuerza y temiendo por su vida, Grigory  se traslada a Los Ángeles. Allí cuenta a su amigo,  prensa y tribunales toda la historia. Pues cree que esa es su única baza para sobrevivir. Comienza así un documental diferente, con una historia digna de las películas de espías en la que intervienen la nueva KGB ( Llamada ahora FSB), Rodchenkov y Vladimir Putin.

Porque el máximo mandatario ruso quería una super selección para  los Juegos Olímpicos de Sochi. Y gracias a Rodchenkov, la FSB y los sofisticados sistemas de falsificación la tuvo. Sin embargo detrás de todo esto pretendía hacer un lavado de su imagen pública. No es casual que el protagonismo internacional de Putin se haya disparado desde 2014. Es a raíz del Informe Mclaren cuando el documental cambia de tema contando los esfuerzos del científico por salir indemne  al mismo tiempo que destapa toda la trama de dopaje de Estado.

Dos documentales en uno

Si algo atractivo tiene Ícaro es su estructura, pues plantea dos documentales en uno: El primero con Fogel como protagonista, calca el patrón  Super Size Me. El mismo se convierte en sujeto de expermientos para hablar sobre el camuflaje del dopaje.

Cuando la historia da un giro de 360 grados con la peliculera fuga de Moscú de Rodchenkov, el director sabe  apartarse inteligentemente de la narración y cederle el protagonismo al ruso. Comienza así un nuevo  documental, de corte más académico que narra la trama  a modo de thriller a través  testimonios, imágenes de archivo y de apoyo combinadas con acertadas recreaciones infográficas y de animación.

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Grigory Rodchenkov

Dos versiones de un mismo hombre. La primera, la de un secundario gracioso. Un roba planos con aire de científico chiflado, despreocupado y entrañable plano de familia. La segunda, la de un cerebro frío e inteligente. Un estratega que admite sin pudor haber montado una fraudulenta red a escala nacional. Y todo ellos tras haber propiciado la caída de su rival y ser un ex convicto y suicida frustrado. Y que ve en la denuncia de la trama su oportunidad para salvarse. Dos personajes para una misma historia.

Conclusiones

Paradójicamente, este documental que habla de ganar haciendo trampas se ha impuesto limpiamente a las otras candidatas. Las razones: una historia de película sobre un tema polémico como el dopaje. Y un protagonista cínico y amoral cuya máxima es que “ para engañar a un tramposo hay que hacer más trampas que él”.

 

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