Los documentales más locos de Netflix

El vasto catálogo de documentales de Netflix tiene auténticas joyas a las que sin lugar a dudas merece la pena dedicarle dos horas de nuestro preciado tiempo. Pero también cuenta con auténticas locuras que sin saber bien cómo ni por qué, atrapan, enganchan e hipnotizan  con su extraña falta de cordura y los temas surrealistas que tratan.  Ha costado mucho elaborar este Top Five tras intensas horas de visionado, algunas risas e incredulidad. Pero al final,  habemus ranking.

1000 maneras de morir

Clásico donde los haya de la TDT española, la plataforma de video bajo demanda aloja algunas de las más brillantes temporadas de este show documental donde se narran-literalmente- 1000 maneras de morir. Con la salvedad de que estas son cutres, absurdas y carentes de toda razón y lógica. Y sus recreaciones en breves reportajes de no más de 3 minutos no se quedan atrás, con su legendaria voz en off mordaz y ácida. Para muestra “Rebotado”, la forma de morir número 153.

Aliens on the moon: The truth exposed

¿Hay alienígenas observándonos desde la  Luna? Según este documental sí. Y lo demuestra sacando a la palestra todas las pruebas existentes pero nunca demostradas de la vida extraterrestre con la que convivimos. Además reformula todas aquellas dudas y preguntas que siempre quedaron en el aire pero nunca nadie se atrevió a resolver ¿Cómo? Con un ejército de periodistas, científicos, militares y eruditos de lo desconocido. Ahí es nada.

An Idiot Abroad

Imagina que tus jefes te envían a recorrer el mundo a gastos pagados, para que hagas un programa de reportajes sobre las Siete Maravillas del Mundo. Y te toca viajar a China, Egipto o Brasil ¿Suena genial verdad? Pues no lo es tanto si odias viajar y te llamas Karl Pilkington, un tipo al que sus amigos simple y llanamente definen como el “Homer Simpson de la vida real”. Y para colmo, esos mismos jefes convierten cada viaje en un infierno solo para reírse de ti. Este es el punto de partida de los disparatados viajes de un inglés de mediana edad que solo se siente a gusto en Inglaterra. Exceptuando Gales.

Super High Me

Documental que parodia al famoso documental Super Size Me, en el que el director Morgan Spurlock se pasaba un mes comiendo menús de MacDonald’s  para ver los efectos que tenía en su cuerpo. Solo que este documental se cambian las hamburguesas por marihuana. A lo Bob Marley. Tras 30 días sin probarla, el protagonista pasa a consumirla un mes entero para ver cómo le afecta. Mientras, entrevista a activistas y miembros de la industria del cannabis para conocer cómo funciona el sector. Pero de buen rollito.

Gringo: The Dangerous Life of John McAfee

John McAfee inventó el famoso antivirus que lleva su nombre. Y de la noche a la mañana se convirtió en multimillonario. Otros magnates destinarían su fortuna  causas sociales y ONG’s como Bill Gates o Mark Zuckerberg. Él se la funde en un insostenible tren de vida en la isla de San Pedro (Belice), su patio de recreo particular. Y lo hace acompañado de su séquito: Perros peligrosos, criminales, prostitutas, policías corruptos y antiguos presos  a los que paga por protegerle. Un desmadre de documental que no es nada comparado con la sórdida vida de McAfee.

Si tuvieráis que elegir uno ¿Con qué documental loco os quedaríais?

 

 

 

 

La oscura guarida del zorro

Es 1996. El multimillonario John Du Pont, heredero de una de las familias más poderosas de Estados Unidos, ornitólogo, filatelista y mecenas del equipo nacional de lucha libre que entrenaba en su prestigioso complejo deportivo Foxcatcher; llega a la casa de Dave Schultz. Éste, un luchador de gran prestigio y palmarés se acerca a saludar a su amigo y como respuesta recibe tres disparos a bocajarro y cae abatido a las puertas de su casa.

Es precisamente este hogar donde comienza la historia de Team Foxcatcher, un escalofriante documental que cuenta toda la historia que desencadenó el trágico suceso. Lo hace alternando entrevistas a todos los protagonistas con grabaciones de video caseras  realizadas durante los años de esplendor y ocaso del Equipo Foxcatcher, algunas de las cuales son espeluznantes.

Como ejemplo, las imágenes de la inmensa granja nevada donde no hay nadie en decenas de kilómetros. Planos que acrecentan la sensación de peligro y desamparo que inunda toda la película. Ya que todos viven aislados en el hábitat de un monstruo que se presenta como amigo. Un zorro llamado John Du Pont. Y que tras sus benévolas acciones y su pretensión de encontrar a los amigos que nunca tuvo, invade a sus deportistas. Convirtiéndose así en el eje central las vidas de todos sus luchadores. De manera enfermiza hasta llegar a la tragedia.

Es precisamente esta malsana omnipresencia la que el film quiere reflejar en cada imagen y en cada entrevista, donde la sombra del multimillonario planea de forma amenazadora en todo el metraje del film. Especialmente en sus entrevistas.

Comenzando in media res con los sucesos que sucedieron inmediatamente después del asesinato de Schultz, aquellos en los que la policía de Pensilvania tenía acorralado a un Du Pont armado hasta los dientes en su mansión; la película retrocede hasta los orígenes para que el espectador entienda todo lo que ha sucedido hasta llegar a este momento.

Foxcatcher: de granja a siniestro campo de entrenamiento

Y este relato cuenta la historia de John Du Pont, que siempre soñó con ser atleta (Llegó a practicar natación, triathlón y lucha libre). Pero nunca tuvo las condiciones necesarias para serlo. Lo que sí tenía era montañas de billetes. Así que tras construir varios centros deportivos de alto rendimiendo para atletas y nadadores bajo la marca “Team Foxcatcher”, decidió patrocinar también la lucha libre. Un deporte que a mediados de los 80 cuando comenzó toda esta historia, estaba un peldaño por debajo de su archirrival, la Unión Soviética.

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John Du Pont de joven

Contrató con la estrella norteamericana del momento Dave Schultz, para que fuera la piedra angular del proyecto. Y construyó un moderno complejo de entrenamiento y viviendas para albergar a los mejores luchadores norteamericanos. Todos ellos que se fueron con sus familias a Foxcatcher, la inmensa granja en la que vivía Du Pont.

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John Du Pont y Dave Schultz, el único amigo que tuvo

Descenso a los infiernos

Al principio todo iba bien. Los éxitos se sucedían y la brecha con la Unión Soviética se cerró gracias al patrocinio del “Team Foxcatcher”. Pero con el paso del tiempo, Du Pon cambió. Pues era un hombre tímido y sin amigos. Un millonario  al que le gustaba que le llamasen “El Águila”. Y acentuó su ya de por sí excéntrico comportamiento.

Todo empeoró cuando murió su madre, a quien estaba muy unido.  El único freno que ponía límites a su retorcida mente. Aumentó su consumo de alcohol y cocaína, pasando días despierto. Mientras, oía voces imaginarias a través de las paredes de su casa. Comenzó a delirar y pasearse armado por las instalaciones. Provocó así la huida de todos los luchadores. Se fueron todos menos Dave Schultz, el único que de verdad le apreciaba como amigo.

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Los primeras señales extrañas omenzaron cuando Du Pont quiso ser luchador. Tenía avanzada edad y nulo talento

A través de una narración lineal, el documental desemboca en un triste final. Uno protagonizado por reproches propios por la muerte de Schultz. Y lamentos hacia la familia que quedó rota.

Team Foxcatcher es un documental muy interesante para descifrar la mente de uno de los asesinos mentalmente más perturbados de la época reciente.

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Napflix: El hogar de los documentales soporíferos

Hace un tiempo hablamos de Netflix y la exquista selección de documentales que tenían. Pues bien, hoy es momento de hablar de su aburrido  primo hermano, Napflix, que él mismo se autodenomina como siesta video platform.

Naplix es el argumento de todo aquel que dice que un documental es aburrido. Pues están especializados en recopilar los trabajos más pesados de la historia sin más fin que el de garantizar la plácida siesta de la tarde; o curar el insomnio nocturno que a muchos afecta. Para los que les gusten las comparativas, es el equivalente en Internet de los documentales de La 2 de la tarde. Aunque en este caso son 2.0.

Desafiando a Morfeo, hemos establecido un top 5 de los documentales más soporíferos que se alojan en sus servidores. Relajaos, poneos cómodos…y no os durmáis.

5.The Lord of Night

¿Quién permanece despierto cuando todos dormimos?  El búho, señor de la noche. Este documental nos describe el modus operandi y lifestyle de esta majestuosa ave rapaz. Su mezcla imbatible de imágenes nocturnas, el murmullo de un bosque que duerme y una elegante narración en inglés lo convierte en una opción más que recomendable para la siesta del domingo.

4.Sheep Breads

¿Hay algo más interesante que descubrir los beneficios de la cría de oveja en el Medio Oeste norteamericano durante los años 50? Probablemente no. De la mano de un puñado de granjeros de Oklahoma (O Michigan, qué más da) y sus miles de ovinos, conocemos el brutal impacto económico cifrado en cientos de millones que  genera el sector ganadero. Eso sí, si llegamos despiertos al minuto 5.

3.The Wonderful World of Tupperware

Documental cuyo título no deja nada a la imaginación, The Wonderful World of Tupperware es una oda al mejor amigo del estudiante, el tupper. La película nos cuenta el ciclo vital de este envase plástico: Desde que cómo se fabrica a partir del petróleo  hasta como llega al hogar de una familia media estadounidense. Y también las ventajas que hacen más fácil la vida de la mujer según las creencias de 1960, año en que se publicó este documental. Mejor dormirse.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=1105&v=kbPjGl0vii4dormirse.

2.Quantum Theory

Obra maestra sobre la mecánica cuántica, explica de manera didáctica y amena esta disciplina de la física. Y aporta las claves para entender y descifrar los enigmas de las altas energías y las partículas subatómicas. Lo hace si sabes inglés científico  y aguantas sin descansar la vista  los 54  minutos de película. Hazlo por Einstein.

1.Koala Slow Life

Y termina nuestra selección con un documental que muestra la apasionante vida de los koalas de un zoo australiano, basada en comer eucaliptos, dormir, y cambiar de árbol cada cierto tiempo con pereza y pachorra. Quién fuera koala. El pausado ritmo vital de este entrañable marsupial y su hora de duración lo convierten en el documental infalible para siestas e insomnio.

¿Quién no dijo que los documentales eran aburridos?Napflix.

 

Antes que Trump

Años antes que Donald Trump se paseara por el mundo libre dando clases maestras de vergüenza ajena; hubo otro norteamericano de mediana edad, histriónico, con sobrepeso y la fabulosa habilidad de incomodar a todo el que hablara con él. Al igual que Trump, su presencia desataba risas flojas, muecas de nerviosismo y el deseo de tele transportarse a un sitio más tranquilo y seguro como Damasco, Kabul o (por qué no) Pyongyang.

Hablamos de Michael Moore, rey de reyes de los documentales. Probablemente el más mediático autor que nunca ha existido. Y uno de los pocos  que ha conseguido colar sus películas en el  complicado mundo del cine comercial.

Y por qué  genera tanto recelo como Trump, os preguntaréis. Pues bien, estamos hablando de un autor que ha consagrado su vida y su carrera a sacar las miserias de EEUU. Una labor casi suicida en uno de los países más orgullosos del mundo, lo que le ha valido insultos y descalificaciones de todo tipo… Y un sinfín de premios y reconocimientos,  Óscar y Palma de Oro incluidos.

Su estilo es el siguiente: Él es el protagonista  central de todas sus obras, ejerciendo de narrador rigurosamente subjetivo y patriótico e iniciando un viaje en busca de información y testimonios sobre el tema que quiere abordar. Y  a lo largo del viaje, también ejerce de entrevistador. Uno al que la cámara sigue en todo momento, tanto cuando realiza entrevistas formales; como cuando asalta a mano armada en cualquier lugar  a absolutamente todas las personas que necesite para su documental.

Es una forma casi kamikaze de trabajar en la que ha abordado  problemas norteamericanos tan livianos como estos:

El desempleo en Roger and Me (1989)

Después del cierre de la fábrica de automóviles de General Motors en Flint (Detroit), que deja a 30000 personas sin empleo y lleva a una ciudad entera a la ruina; Michael Moore pretende entrevistarse con Roger  Smith, el presidente, y pedirle explicaciones lógicas sobre el cierre de una planta con superávits millonarios.

La cuestión armamentística en Bowling for Columbine (2002)

Poco tiempo después de la masacre de Columbine en 1999,  Michael Moore se pregunta por qué los norteamericanos están tan armados y son tan violentos. La reflexión le lleva a indagar en tres focos: las armas de fuego en las aulas, en la sociedad y el miedo endémico estadounidense.

 

La seguridad nacional post 11-S y la Guerra de Irak en Fahrenheit 9/11 (2004)

EEUU en medio de una guerra contra Irak y Michael Moore  estrena un documental en el que analiza el germen de ese conflicto: El 11-S, sus causas, sus consecuencias y la supuesta vinculación existente entre la familia Bush y la familia Bin Laden. Todo ello para argumentar que el 11-S y la paranoia por la seguridad posterior fueron meras excusas para invadir Afganistán e Irak por asuntos petroleros .

El sistema sanitario norteamericano en Sicko (2007)

¿Y después de la violencia, el desempleo y la guerra qué tocaba? El sistema sanitario estadounidense. Muestra el contraste entre las discutibles artes de las compañias aseguradores y farmacéuticas y las dificultades de una familia media para tener una sanidad decente.

El sistema electoral en Slacker Uprising (2008)

Michael Moore sigue la pista a la campaña presidencial de 2004. Lo hace a  lo largo de más de 60 universidades  claves en las elecciones. Centro en los que se fomentó el voto de jóvenes de entre 18 y 29 años. Pese a la campaña indisimulada de Moore hacia John Kerry, es una buena forma de ver la sana calidad democrática de los jóvenes estadounidenses, similar a la española.

La crisis económica de 2008 en Capitalismo: Una historia de amor (2009)

Detrás de la crisis económica de 2008 y sus efectos que hasta día de hoy  estamos sufriendo, hay personas de carne y hueso. Humanos que como cualquier otro se equivocaron en sus decisiones y llevaron al mundo a una situación gravísima. Moore los encuentra para ajustar cuentas y vengar a los débiles que pagaron su error.

La sociedad norteamericana en  ¿Qué invadimos ahora? (2015)

La más divertida de sus películas. Moore «invade» Europa para llevarse los modelos sociales que creee que EEUU necesita: La educación de Finlandia, la dieta de Francia, la felicidad de Italia…dándole un buen palo a sus propios compatriotas de paso.

Estas son las muescas en el revólver de un tiposiempre acusado  de parcial y subjetivo. Pero que sabe tomar el pulso como nadie a las grandes cuestiones sociales norteamericanas de las últimas décadas

Por cierto, al inicio de este post hablábamos de Donald Trump. ¿Adivináis quien ha sido el último en  la lista de Michael?  Sí, bienvenidos a Trumplandia y a Fahrenheit 11/9.

 

El padre de todos los guiones

1973 fue un año clave en la Historia contemporánea: Ocurrió la primera gran crisis del petróleo, EEUU se retiró de Vietnam y el productor Arthur P. Jacobs compró los derechos cinematográficos de la novela Dune. Un libro que para todo aquel que lo desconozca es una archiconocida obra maestra de la ciencia ficción. Una obra famosa por ser prácticamente inadaptable a cualquier formato audiovisual debido a sus complicados aspectos conceptuales y de diseño.

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Y pensaréis, ¿Qué importancia tiene esto para la historia de la humanidad? Pues aunque parezca mentira, el aleteo de esta mariposa  provocó un tsunami cultural de dimensiones nunca vistas. Y todo ello porque Jacobs le encargó  la adaptación cinematográfica de la obra a la última persona a la que nadie le habría encargado una película: Alejandro Jodorowsky. Este es el punto de partida del exquisito documental Jodorowsky’s Dune (Frank Pavich, 2013), un fallido proyecto que cambió la historia del cine para siempre.

Pues el chileno Jodorowsky – director, actor, pintor, escultor, filósofo, escritor, sociólogo, tarotista y psicomago de profesión que en 1973 era el gurú del cine experimental gracias a la extraña El Topo– decidió realizar la película más ambiciosa que nadie hubiera hecho nunca bajo dos modestos leitmotivs: «Crear al Dios de las películas para traer a un auténtico profeta a la tierra» y «conseguir que los espectadores alucinaran como si estuvieran colocados de LSD solo con ver la película». Fácil y sencillo.

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El guion

Manos a la obra. El responsable del proyecto se embarcó en un guion que contaba ni más ni menos que con 3000 dibujos que secuenciaban plano a plano y  diálogo a diálogo lo que el chileno tenía en mente. Una película en dibujos con una duración de más de 14 horas  llena de licencias creativas aprobadas tanto por productor como por el autor. «Una guía telefónica» repleta de diseños y arte conceptual,  que se llevó dos millones de dólares de los 9’5 presupuestados y que «sintetizaba» la visión del director.

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El equipo técnico

Lo que la infinita mente de Jodorowsky no alcanzaba a plasmar, lo realizaba su equipo técnico, formado por aquel entonces por un equipo de don nadies talentosos y desconocidos. Un grupo de «guerreros espirituales» como los definía el director formado por HR Giger, dibujante y creador de Alien; Moebius, leyenda del comic  y Chris Foss, reputado ilustrador de ciencia ficción. Y la banda que iba a ponerle música a tanta locura, Pink Floyd. Casi nada.

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El reparto

Un proyecto tan ambicioso necesitaba actores que estuvieran a la altura. La decisión que se tomó fue reunir a un reparto  estelar de egos dóciles como David Carradine, Orson Welles o Mick Jagger. Y a la cabeza de todos ellos, Salvador Dalí en el papel de emperador loco de la galaxia. Pidió 100000 dólares por hora, pues quería ser el actor mejor pagado de Hollywood. Como no podía ser de otra forma el acuerdo se cerró.

La financiación

Alejandro Jodorowsky  puso toda la carne en el asador, pero nadie quiso comérsela: El proyecto se fue a pique. Tres fueron las razones: La primera, el rechazo de estudios y productores por la fama de genios locos que tenían el chileno y su equipo. La segunda, los 5 años de pre – producción que habían  consumido  todo el presupuesto ( Asusta pensar en lo que hubiera costado ese rodaje). Y la tercera y principal, el miedo a llevar a la gran pantalla una obra excéntrica y surrealista, larga hasta decir basta y presumiblemente incomprensible para la mayoría del público.

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El estilo de Jodorowsky’s Dune

Sin salirse del estilo clásico del documental, los testimonios de un nostálgico director sostienen la película. Ésta intenta homenajear lo que el chileno quiso y no pudo hacer: Darle vida a las letras de Frank Herbert.  Lo consigue el director Frank Pavich animando los bocetos y diseños  que hace cuatro décadas imaginaron Moebius, Giger y compañía. Ellos mismos se encargan de aportar sus vivencias como parte activa del proyecto complementando a Jodorowsky junto a otros expertos y productores involucrados.Y todo ello  mientras flota en el ambiente la misma pregunta que todos nos estamos haciendo: ¿Y si se hubiera realizado  Dune cómo habría sido?

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El legado

Dune nunca pasó de pre-producción. Y su complejo guion cargado de arte conceptual  fue pasando de mano por distintas productoras. Hasta  que un día quedó abandonado en la vieja estantería de un almacén. Años más tarde, el productor italiano Dino de Laurentiis compraría los derechos de la obra. Ésta sería llevada infaustamente  al cine por David Linch.

Pero cuenta la leyenda que un día un joven director que daba sus primeros pasos encontró el manuscrito en aquel almacén. Se llamaba Ridley Scott. Y que en sus hojas, encontró la inspiración y los diseños para realizar Alien: El octavo pasajero y Blade Runner. Dos de las obras cumbres de la ciencia ficción cinematográfica, que revolucionaron el cine y que beben directamente de este guion.

Lo mismo le pasó a George Lucas, tras cuya lectura surgió Star Wars y Terminator. Y a las hermanas Wachowski, que encontraron la iluminación necesaria para abordar Matrix. Pues dicen que el que lee el guion, encuentra la inspiración  para realizar un proyecto de ciencia ficción original y revolucionario.

A fin de cuentas, es el padre de todos los guiones.

 

Documentales míticos que encontrarás en Netflix

No solo de series y películas vive Netflix. Esta apabullante plataforma de video bajo demanda también cuenta con un espectacular catálogo de documentales:  Ni más ni menos que 405.

Hay documentales buenos y documentales no tan buenos. Algunos interesantes, otros aburridos; unos que han ganado un Oscar y otros reguleros a decir basta (Centramos nuestras iras especialmente en Iverson ).

Y también hay documentales míticos: Títulos que más de una vez hemos oído de pasadas, nos han recomendado diferentes personas; o pertenecen a alguna lista de imprescindibles que hay que ver una vez en la vida.

Son estos:

Planet Earth ( 2006)

5 años le costó a la británica BBC realizar este documental, el primero de la historia realizado en alta definición. A lo largo de 11 capítulos, muestra bellas escenas cotidianas de la vida de animales y plantas  que habitan en los distintos ecosistemas de nuestro planeta.

Super Size Me ( 2004)

El cineasta Morgan Spurlock se planteó  en 2004 un reto: Alimentarse durante 30 días exclusivamente  de hamburguesas del McDonald’s para ver las reacciones de su cuerpo. Esta es la premisa de un título que sacó los colores al gigante norteamericano y que de paso, casi se lleva a su autor a la tumba de un infarto por sobredosis de Big Mac’s.

Pumping Iron (1977)

¿Cuál fue la primera película de  Arnold Schwarzenegger, Conan el Bárbaro o Terminator? Ninguna de las dos: Pumping Iron fue la carta de presentación de Governator, que en un lejano 1975, se presentaba al concurso Mr. Olympia junto a otras leyendas del culturismo. El exhaustivo entrenamiento y la  dura competición quedan recogidas en este mítico documental.

Searching for a sugar man (2013)

Cuenta la épica búsqueda de Sixto Rodríguez: Un cantante misterioso absolutamente desconocido en EEUU; pero símbolo contra el apartheid en Sudáfrica por el contenido de sus letras y las leyendas urbanas surgidas en torno a su enigmática identidad.

Zeitgeist (2007)

Padre de las conspiranoias y fenómeno mundial de Internet, saca el hacha para no dejar títere con cabeza en los tres temas predilectos de cualquier reunión de amigos que consumen bebidas espirituosas: Religión, política y economía. Marca un antes  y un después para todo el que lo ve.

The Act of Killing (2012)

Espeluznante película  que habla de las matanzas contra comunistas (tanto reales como sospechosos de serlo) cometidas en Indonesia, por escuadrones de la muerte tras el ascenso al poder del dictador Suharto en 1965. Sus autores, lejos de ser condenados, son héroes en muchos casos y no les tiembla la mano a la hora de recrear sus ejecuciones delante de la cámara.

Man on Wire (2008)

Narra la bonita historia de Phillipe Petit, funambulista de profesión que en 1974  unió  destrangis las dos torres gemelas del World Trade Center con un cable. Y se paseó por él como Pedro por su casa, yendo de torre a torre a 500 metros de altura y sin ningún tipo de sujección. Robert Zemeckis retrató esta misma historia en El Desafío (2015).

The Cove (2009)

Muestra la vergonzosa matanza anual de 23000 delfines y marsopas en el Parque Nacional de Taiji (Japón). Mediante micrófonos submarinos y cámaras HD camufladas como rocas, esta película muestra como los animales son conducidos a una ensenada sin salida donde uno a uno; los matan con arpones y cuchillos.

Hoop Dreams (1994)

Documental que recoge los 4 años de instituto  de dos jóvenes promesas del baloncesto que tienen como objetivo llegar a la NBA: Sueños, entrenamientos, partidos, victorias, derrotas, y crecimiento personal en dos historias muy agridulces.

Blackfish (2009)

Esta película, tal y como hablamos en anteriores posts analiza y explora las consecuencias de la vida de las orcas en los parques acuáticos a través del caso de Tilikum, un cetáceo con graves problemas de estrés y ansiedad que a lo largo de su vida mató a dos seres humanos.

El impostor (2013)

En 1994 un niño de 13 años llamado Nicholas Barclay desapareció de su hogar en Texas. Tres años después reaparece. Pero no es él: Es Frederic Dourdin, un chico de 23 años que le ha suplantado la personalidad y se ha adueñado de su vida. Estremecedor como pocos documentales.

Y estas son algunas de las joyitas que nos podemos encontrar.