Cuando Netflix encontró a Pablo

Esta es una historia de amor. Es el romance entre una colosal plataforma de video bajo demanda y el señor de la droga más poderoso de todos los tiempos. Quiso el destino que los dos se conocieran en una gran superproducción para televisión cuando la primera, Netflix, rodaba una serie de ficción dramática sobre el segundo:  Un narcotraficante llamado Pablo Escobar.

El invento se llamó Narcos y fue uno de los más grandes – sino el que más – éxitos de la plataforma de vídeo online.

Y de ese flechazo surgió una fructífera relación entre ambas partes. Pues bien sean de producción propia o adquirida, Netflix ha engendrado un vasto catálogo de películas, series y documentales sobre el Patrón del Mal.  La complejidad del personaje, su potentísima historia, el morbo  y fascinación que despierta su figura eran cualidades muy atractivas para dejarlas pasar. Y enamoraron desde el primer momento a una compañía que desde que se unió a Escobar, encontró en él a su gallina de los huevos de oro.

Haciendo una excepción a nuestra norma de hablar exclusivamente de reportajes y documentales, vamos a hacer un repaso  muy berraco muy berraco de todo lo que nos podemos encontrar en la plataforma sobre Pablo ¡Hágale!

Narcos

La joya de la corona, puso en boca de todo el planeta el nombre de Pablo Escobar 22 años después de su muerte. En solo diez capítulos de impecable ritmo y  sintética narrativa, cuenta los años de ascenso al poder  del narco más famoso de la historia, de su guerra terrorista contra el Estado colombiano para abolir la extradición, y de su rendición pactada. La serie tuvo tanto éxito que hubo segunda temporada, centrada en su último año de vida y la implacable persecución que acabó con su muerte en una azotea, abatido por las fuerzas  del orden. Actualmente ha finalizado la tercera temporada centrada en sus sucesores: Los miembros del Cártel de Cali.

El Patrón del Mal

Telenovela colombiana que a lo largo de sus  75 capítulos de 1 hora de duración (Condensados por la plataforma de video para facilitar el visionado)  repasa exhaustivamente la vida de Pablo Escobar  desde su niñez hasta su muerte, explorando las relaciones personales del señor de la droga con su familia, amigos, sicarios y enemigos. Más violenta, más cruda y más sanguinaria que Narcos ( Sin perder su toque telenovelesco, eso sí) para muchos es mejor que Narcos. Destaca la gran actuación de Andrés Parra como Escobar. Para muestra un botón.

 

Sobreviviendo a Escobar: Alias JJ

Spin off de la anterior, Alias JJ cuenta con otros protagonistas la historia del autoproclamado como sicario de confianza de Escobar Jhon  Jairo Velásquez, alias Popeye en la vida real.  Es otra telenovela basada (ligeramente) en las autobiografías del asesino a sueldo. Ficciona tanto su vida dentro del Cártel de Medellín como la que pasó dentro de la cárcel, dónde tuvo que ingeniárselas para sobrevivir a su reputación y crímenes durante 20 años.

Alias JJ: La celebridad del mal

Saltamos de género y nos pasamos al documental. Siguiendo la estela de la serie anterior,  analiza el fenómeno Popeye dentro de la sociedad colombiana. Para saber a lo que nos referimos imaginad que Pablo Escobar es un perro. Pues Popeye sería su  pulga: Un asesino parásito e infame autor de 350 muertes directas. Un gatillero reconvertido a youtuber, activista político (?) y escritor que afirma ser la Memoria Histórica del Cártel de Medellín. Este documental analiza su figura desmontando todas sus historias y revelando lo que es. Un oportunista  que solo busca ganar dinero a costa del Patrón.

Countdown to Death: Pablo Escobar

Un documental clásico hecho por el propio Netflix, el cual emplea la fórmula tradicional  de entrevistas  y material de archivo. Todo ello para contar la historia  del ascenso y caída del narcotraficante colombiano. Se centra en sus últimos 9 años de vida protagonizados por su guerra contra el Estado. Pero este tiene un par de cartas bajo la manga. Los entrevistados son sus familiares  y amigos cercanos. Además emplea absolutamente todo el  material fotográfico personal y audiovisual existente sobre él… Y cuenta con grabaciones de su voz directamente extraídas de escuchas telefónicas. Todo ello con una infografía y una producción muy cuidadas.

Escobar: Paraíso perdido

Película  de 2014 con Benicio del Toro en el papel de Pablo Escobar. Para muchos críticos, la mejor interpretación de él que se ha hecho nunca. Es una historia de ficción sobre un surfista americano que se enamora en Colombia de una chica local. Casualidades de la vida, resulta ser la sobrina del narcoterrorista. Y el pobre chico se ve metido sin comerlo ni beberlo  en todo el meollo de la guerra del Cártel de Medellín contra el gobierno colombiano.

Extenso el catálogo ¿Verdad? Pues palidece en comparación con la nueva niña bonita de la plataforma: El Chapo Guzmán. A Netflix siempre le gustaron los narcos.

 

 

 

 

 

 

 

Narcos…del fútbol

Ahora que la fiebre de Narcos ha vuelto a nuestras vidas junto a la insaciable necesidad por saber todo lo que hizo el ya célebre Cártel de Cali; es momento de recordar un famoso documental que profundiza en esa convulsa era colombiana marcada por el narcotráfico, el narcoterrorismo y la narcodemocracia. Hablamos de Los dos Escobar.

Enmarcada dentro de la antológica colección 30 for 30 de la que hablamos en su día, el título hace referencia a los dos Escobar más famosos de la época: Pablo, señor de la droga; y Andrés, defensa central de la selección de fútbol colombiana.

Este documental muestra las dos realidades con las que convivió  Colombia durante los años 90: La del miedo causado por los despiadados cárteles; y la del orgullo provocado por la era dorada del fútbol colombiano, cuyo ascenso y caída estuvieron paradójica y lamentablemente ligadas al tráfico de drogas.

Utilizando la clásica combinación de imágenes  y fotografías de archivo (Todas 100% colombianas) con testimonios de los protagonistas  de la era ( sicarios y políticos por un lado, deportistas por el otro), el documental entrelaza fútbol y (narco)política en diversos bloques que sintetizan la evolución a lo largo de los 80 y 90 de uno y otra.

Cada bloque (política y fútbol) se turna mostrando su evolución a lo largo de las dos décadas hasta que confluyen en un desolador final.

Y es precisamente en este montaje donde se muestra que aunque droga y pelota intentaron desvincularse, ambas siempre fueronde la mano: Pues si fue el narcotráfico el que impulsó al fútbol colombiano a su mejor época; fue la violencia que desató la que acabó con él.

Los dos Escobar, Pablo y Andrés, son los elegidos para representar cada una de estas realidades.

Pablo Escobar

Natural de Medellín, fue el inventor de los cárteles de la droga, del tráfico internacional de cocaína, el narcoterrorismo, la narcodemocracia, las guerrillas paramilitares… Y el narcofútbol. Fue uno de los primeros en utilizar el deporte de la pelota para lavar dinero, adquiriendo a finales de los 70 el Club Atlético Nacional de Medellín. Le seguirían Carlos Rodríguez Gacha «El Mexicano» que compró el Millonarios de Bogotá y los hermanos Rodríguez que se harían con el América de Cali. Para ellos era un capricho más:  Lo mismo les daba  sobornar árbitros que pegarles un tiro con tal de ganar. Llenaban sus aviones con futbolistas profesionales para jugar pachangas en sus haciendas, en las que apostaban a ver quién ganaría. Compraban partidos, campeonatos y hasta competiciones internacionales como la Libertadores.

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Y sin embargo, gracias a ellos- especialmente a Escobar- se construyeron las canchas de fútbol en las comunas populares.De ellas saldría la base de la exitosa selección que estaba por venir. Y lo más importante, de ellos fluyó el dinero que permitió profesionalizar el fútbol colombiano y retener a las estrellas locales; sentando sin pretenderlo las bases de la generación de oro colombiana.

Andrés Escobar

Natural de Medellín, fue uno de esos chicos que se crió en la calle. Jugando  en las pistas de fútbol construidas por los narcos. Disciplinado, honesto  (Era apodado El caballero del fútbol) y con un talento natural,  el fútbol le salvó de las calles y le permitió ingresar en el Nacional de Medellín que era propiedad de – sí, lo habéis adivinado- Pablo Escobar.  Tras ganarlo todo con su club como capitán; el seleccionador  nacional Pacho Maturana, lo llamó en 1990 para que formara parte del nuevo equipo que estaba armando. Un conjunto formado  por todas las estrellas del país  (Higuita, Valderrama, Leonel Álvarez, Asprillia o Freddy Rincón entre ellos) . Y que contra pronóstico arrasó al mundo entero.

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Realismo mágico. Pura Colombia. Un extraño cóctel de pasión,  anarquía, talento e improvisación al estilo cafetero. Un equipo formado por los productos del narcofútbol que barrió a sus rivales. Y se clasificó para el Mundial de EEUU de 1994. Convirtiéndose de paso en una de las favoritas para ganar la Copa del Mundo. Además de en el orgullo de una nación castigada por la violencia

El desenlace

Era 1994. Pablo Escobar había muerto y la selección colombiana partía como gran favorita para ganar el Mundial. Y otra vez  e igualmente contra pronóstico, cayeron eliminados a las primeras de cambio, incapaces de superar la primera fase. Para colmo, el último partido se perdió por un auto-gol de Andrés.

Diez días después sería asesinado a tiros en una discoteca por unos sicarios del Cártel de Medellín. Esbirros  del mismo hombre que una vez fue el máximo dirigente de su club. El motivo del homicidio se debió a que los asesinos perdieron una apuesta deportiva. Ese día, Colombia perdió  más: El narcofútbol y a la generación más brillante de su historia. Una que nunca más volvió a jugar con alegría ni a repetir éxitos pasados.