Cuando Netflix encontró a Pablo

Esta es una historia de amor. Es el romance entre una colosal plataforma de video bajo demanda y el señor de la droga más poderoso de todos los tiempos. Quiso el destino que los dos se conocieran en una gran superproducción para televisión cuando la primera, Netflix, rodaba una serie de ficción dramática sobre el segundo:  Un narcotraficante llamado Pablo Escobar.

El invento se llamó Narcos y fue uno de los más grandes – sino el que más – éxitos de la plataforma de vídeo online.

Y de ese flechazo surgió una fructífera relación entre ambas partes. Pues bien sean de producción propia o adquirida, Netflix ha engendrado un vasto catálogo de películas, series y documentales sobre el Patrón del Mal.  La complejidad del personaje, su potentísima historia, el morbo  y fascinación que despierta su figura eran cualidades muy atractivas para dejarlas pasar. Y enamoraron desde el primer momento a una compañía que desde que se unió a Escobar, encontró en él a su gallina de los huevos de oro.

Haciendo una excepción a nuestra norma de hablar exclusivamente de reportajes y documentales, vamos a hacer un repaso  muy berraco muy berraco de todo lo que nos podemos encontrar en la plataforma sobre Pablo ¡Hágale!

Narcos

La joya de la corona, puso en boca de todo el planeta el nombre de Pablo Escobar 22 años después de su muerte. En solo diez capítulos de impecable ritmo y  sintética narrativa, cuenta los años de ascenso al poder  del narco más famoso de la historia, de su guerra terrorista contra el Estado colombiano para abolir la extradición, y de su rendición pactada. La serie tuvo tanto éxito que hubo segunda temporada, centrada en su último año de vida y la implacable persecución que acabó con su muerte en una azotea, abatido por las fuerzas  del orden. Actualmente ha finalizado la tercera temporada centrada en sus sucesores: Los miembros del Cártel de Cali.

El Patrón del Mal

Telenovela colombiana que a lo largo de sus  75 capítulos de 1 hora de duración (Condensados por la plataforma de video para facilitar el visionado)  repasa exhaustivamente la vida de Pablo Escobar  desde su niñez hasta su muerte, explorando las relaciones personales del señor de la droga con su familia, amigos, sicarios y enemigos. Más violenta, más cruda y más sanguinaria que Narcos ( Sin perder su toque telenovelesco, eso sí) para muchos es mejor que Narcos. Destaca la gran actuación de Andrés Parra como Escobar. Para muestra un botón.

 

Sobreviviendo a Escobar: Alias JJ

Spin off de la anterior, Alias JJ cuenta con otros protagonistas la historia del autoproclamado como sicario de confianza de Escobar Jhon  Jairo Velásquez, alias Popeye en la vida real.  Es otra telenovela basada (ligeramente) en las autobiografías del asesino a sueldo. Ficciona tanto su vida dentro del Cártel de Medellín como la que pasó dentro de la cárcel, dónde tuvo que ingeniárselas para sobrevivir a su reputación y crímenes durante 20 años.

Alias JJ: La celebridad del mal

Saltamos de género y nos pasamos al documental. Siguiendo la estela de la serie anterior,  analiza el fenómeno Popeye dentro de la sociedad colombiana. Para saber a lo que nos referimos imaginad que Pablo Escobar es un perro. Pues Popeye sería su  pulga: Un asesino parásito e infame autor de 350 muertes directas. Un gatillero reconvertido a youtuber, activista político (?) y escritor que afirma ser la Memoria Histórica del Cártel de Medellín. Este documental analiza su figura desmontando todas sus historias y revelando lo que es. Un oportunista  que solo busca ganar dinero a costa del Patrón.

Countdown to Death: Pablo Escobar

Un documental clásico hecho por el propio Netflix, el cual emplea la fórmula tradicional  de entrevistas  y material de archivo. Todo ello para contar la historia  del ascenso y caída del narcotraficante colombiano. Se centra en sus últimos 9 años de vida protagonizados por su guerra contra el Estado. Pero este tiene un par de cartas bajo la manga. Los entrevistados son sus familiares  y amigos cercanos. Además emplea absolutamente todo el  material fotográfico personal y audiovisual existente sobre él… Y cuenta con grabaciones de su voz directamente extraídas de escuchas telefónicas. Todo ello con una infografía y una producción muy cuidadas.

Escobar: Paraíso perdido

Película  de 2014 con Benicio del Toro en el papel de Pablo Escobar. Para muchos críticos, la mejor interpretación de él que se ha hecho nunca. Es una historia de ficción sobre un surfista americano que se enamora en Colombia de una chica local. Casualidades de la vida, resulta ser la sobrina del narcoterrorista. Y el pobre chico se ve metido sin comerlo ni beberlo  en todo el meollo de la guerra del Cártel de Medellín contra el gobierno colombiano.

Extenso el catálogo ¿Verdad? Pues palidece en comparación con la nueva niña bonita de la plataforma: El Chapo Guzmán. A Netflix siempre le gustaron los narcos.

 

 

 

 

 

 

 

Padres que valen un Goya

Prueba para cinéfilos: ¿En qué se parecen las películas Los desheredados y Muchos hijos, un mono y un castillo?

En cuatro cosas: Las dos pertenecen al género documental, las dos han ganado un premio Goya en 2018 en su respectiva categoría (la primera en corto y la segunda en largometraje respectivamente); y en las dos los protagonistas son los padres de los directores que se enfrentan a las consecuencias de la crisis económica ¿Curioso verdad?

Sin embargo pese a esta simpática coincidencia – en la que por una vez, todo es casualidad es sin ningún doble sentido – Los desheredados y Muchos hijos, un mono y un castillo  son como  el agua y el aceite.

Los desheredados (2017)

No ha sido necesario que a la tercera fuera la vencida. Con su segundo, Laura Ferrer se ha llevado  el Goya al mejor cortometraje documental. En esta película se cuenta la historia del padre de la directora, Pere Ferrés. Un empresario que debido a la crisis, se ve obligado a cerrar la empresa de autobuses familiar que lleva abierta desde los tiempos de su bisabuelo. Y entre cigarrillo y cigarrillo y con una dignidad admirable, el padre se va haciendo a la idea de que pronto va a tener que bajar la persiana al negocio de toda una vida.

Pese al Goya, se trata de un proyecto de 18 minutos ya curtido en el arte de triunfar en festivales, pues antes de que recibiera el cabezón ya había deslumbrado en la Semana de la Crítica de Cannes, donde se presentan los cortos de más de un cuarto de hora de duración. De 2000 películas, quedó entre las 10 mejores ¿Y cuál es el secreto? El de ser un documental que combina a ratos realidad ( Al estar protagonizada por el padre y la abuela de los directores con situaciones reales) con ficción ( La puesta en escena de algunas escenas). Cuenta también a su favor grandes momentos como el baile de Pere o los diálogos con su madre.

Muchos hijos, un mono y un castillo (2017)

Y el premio al mejor largometraje documental de la XXXII edición de los Premios Goya es para una película cuya protagonista es la madre del director, Gustavo Salmerón. La nueva estrella (Con permiso de Pe) del cine español: Julita Salmerón, una diva entrañable que cumplió los tres sueños de su vida: Tener muchos hijos, un mono y un castillo. Y aunque los ha cumplido, ahora paga las consecuencias de sus excesos rodeado de sus 6  hijos y nietos, el recuerdo  de su mono y coleccionando todas las cosas raras que encuentra en su palacio. Como algunas de las vértebras de su difunta abuela.

Es el retrato de la matriarca de una familia afectada por la crisis. Todo ello a través de una “comedia loca y disparatada” como dice su propio director. Construida a través del vasto material de video casero que tiene la familia y las surrealistas entrevistas de Julita. Un personaje omnipresente sobre el que todo orbita. Y que está muy en la línea de la madre de Paco León en Carmina o revienta. Pues hablamos de una señora únicamente preocupada porque se descubra que está en la ruina. Y de que la vean comer galletas y jamón serrano en periodo de entre horas. Y que además es masona.

Las triunfadoras de la categoría documental de 2018 son en resumen dos películas totalmente opuestas en estilo, forma y trama. Sin embargo ambas comparten una premisa común. La importancia de los padres en las familias y en la personalidad de los hijos.

 

Super Bowl de documentales

Prepárense para tener mucho sueño el próximo lunes, que la Super Bowl ya está aquí.  Este año, los eternos New England Patriots del incombustible Tom Brady se enfrentan a los Philadelphia Eagles, uno de los históricos de la competición.

Hablamos de uno de los eventos deportivos mundiales de la temporada que cada año  vuelve  para robarnos la madrugada del primer domingo de Febrero. Y cada vez a más gente, pues no para de aumentar la legión de fieles noctámbulos enganchados a la adrenalina de un deporte complejo, minoritario y poco conocido en España.  Pero que pese a todas estas trabas, engancha como pocos gracias a la épica y el espectáculo que tiene a su alrededor.

¿No os lo creéis? Estos documentales os  harán cambiar de parecer

Undefeated (Invictos) (2011)

Ganador del Óscar al mejor documental de 2011. El Manassa Tigers de Memphis era un equipo perdedor formado en  su mayoría por jóvenes negros sin recursos, educación ni futuro. Hasta que llegó Bill Courtney. A la velocidad de la luz, el coach (Entrenador en jefe del equipo ) toma las riendas y utilizando su don natural para la motivación,  da la vuelta a la tortilla. Pues a base de esfuerzo y determinación consigue crear de la nada una escuadra  compacta, unida y con objetivos.  Y todo eso mientras  influye de forma determinante en el futuro de sus jugadores. El argumento parece manido y peliculero, pero es una gran radiografía de los sueños, miserias, retos y problemas que existen en el football  de instituto.

Madrid Panteras. Una historia de fútbol (2016)

Hubo un tiempo en España, durante la década de los años 90, en el que el fútbol americano gozaba de popularidad, patrocinadores y presencia en medios de comunicación. Un brevísimo periodo con dos protagonistas  principales: Los Barcelona Dragons y los Madrid Panteras, protagonistas de esta épica historia de ascenso y caída. La de un grupo de amigos que se juntó en la Universidad para imitar a sus héroes norteamericanos ; y que acabaron transformándose en un equipo profesional. Uno que vivió tan por encima de sus posibilidades como éxitos tuvo. Hasta que se impuso la realidad y acabó desapareciendo.

Somos Sharks (2016)

Aquí barremos para casa con un documental nuestro que nació de una pregunta ¿Cómo un puñado de amigos adolescentes amantes de la NFL (La liga estadounidense de fútbol americano) pasan de jugar en su urbanización a crear un club con  más de 100 jugadores, tres categorías y una escuela para niños? Esta es la premisa de este documental que cuenta la historia de los Alicante Sharks. También de su filosofía de vida y competición; además de sus retos, sueños y valores. Todo ello contado por los principales artífices  de un  club deportivo  al que le dedican su vida entera y dos prórrogas más.

Last Chance U (2016)

En la vida no hay segundas oportunidades. Es una frase lapidaria clásica (Y muy de coaching) que no puede aplicarse a los chicos del East Mississipi Community College. Hablamos de una de las canteras  más exitosas y prolíficas de EEUU, especialista en reclutar a adolescentes con talento… Y muchos problemas de control, actitud y estudios. Pues es una institución orientada en dar una última oportunidad para llegar a la universidad a jugadores con habilidad, pero lastrados por sus demonios personales. A lo largo de una serie de capítulos documentales conocemos a algunos de estos muchachos acompañándoles en su reto personal: Llegar a la universidad a través del football.

Cascos y Yardas: Hay otro fútbol en España (2014)

El fútbol americano es complicado de entender. Lo practican muy pocas personas en España. Apenas tiene apoyos institucionales y patrocinadores. Y para colmo, es un deporte de contacto doloroso y aburrido si no sabes de qué va. Entonces ¿Por qué engancha tanto a la gente? Esta es la pregunta desde la que parte Cascos y Yardas, uno de los primeros  documentales españoles  sobre este deporte, que  pone su foco en intentar explicar y analizar qué es lo que tiene para despertar tantas pasiones; y cuál es el papel que juega Estados Unidos en el football español.

Avanzando yardas (2016)

Si jugar al fútbol americano masculino en España es complicad, imaginad como es la modalidad femenina: Una tarea ardua…Pero no imposible. Porque desde los años 90 se han ido creando equipos  femeninos. Conjuntos que, paralelamente y siempre a la sombra de los masculinos, han ido superando todas las limitaciones y prejuicios. Con arrojo, esfuerzo y ganas de jugar. El premio, haber consolidado una liga sólida y una selección  nacional que son la envidia de muchos países. Y por supuesto la satisfacción de haber podido cumplir  con todos los sueños que se hicieron  un día las jugadoras de este deporte.

All or Nothing (2016)

Cerramos esta selección  con la serie documental All or Nothing, qué cuenta capítulo a capítulo las intimidades del vestuario de dos equipos profesionales: El Arizona Cardinals en la primera temporada y Los Ángeles Rams en la segunda. Grabada a pie de campo y dentro de la caseta, fascina ver de cerca a atletas de élite y superestrellas del deporte. Y dan unas ganas locas de saltar al campo y marcar un touchdown.

Todos estos  grandes trabajos   son los justos finalistas de nuestra Super Bowl de documentales ¿ Cuál creéis que es el mejor?

 

 

La rivalidad más grande…Mejor contada

Antes de Michael Jordan estuvieron en ellos:  Magic y Bird. O lo que es lo mismo, Larry Bird y Magic Johnson. El orden de los factores no altera el producto.

Y ese producto fue una de las rivalidades más legendarias de la historia del deporte. Una historia redonda made in America  y digna de Hollywood,  cuyo eje central es un duelo por ser el mejor jugador del mundo y ganarlo todo que se prolonga a lo largo de los años.

Sus protagonistas, dos baloncestistas antagónicamente opuestos que  además, compiten  en equipos archirrivales. Y que al final, superan su enemistad personal convirtiéndose en los mejores amigos del mundo.

Aunque parezca de película, ésta es una historia real. La de Magic Johnson y Larry Bird que recoge el documental Magic and Bird: A courtship of rivals del oscarizado Ezra Edelman.  A través de una narración clásica, la película cuenta a través de testimonios de los propios protagonistas,  de amigo, compañeros y un jugoso material de archivo  las vidas cruzadas de estos dos genios del baloncesto.

Y decimos cruzadas porque pese a las enormes diferencias entre ellos, sus vidas extrañamente coinciden en muchos momentos; entrelazándose  como vasos comunicantes de forma casi mística más allá de la cancha. Veámoslo.

El sueño de ser el mejor del mundo

Larry Bird en Indiana. Un niño blanco introvertido que viene de una familia pobre  y con un padre alcohólico  que se acaba suicidando. Desde muy pequeño se ve obligado a trabajar para comer y pasa todas las inclemencias habidas y por haber. Eso sí tiene un talento  innato para el baloncesto, carácter ganador y una ética de trabajo formidable que pronto le hacen destacar.

En Michigan, Earvin Johnson. Un niño negro extrovertido con una familia unida y de clase media con el mismo carácter ganador y la misma disciplina que Larry. Pero tiene un factor diferencial que le acaba dando el apodo por el que pasará a la historia: Magic, magia. Su vida es la opuesta a la de Bird: Cómoda, con éxitos desde  niño y popularidad en su adolescencia. Mágica.

El comienzo de la rivalidad

Su habilidad jugando a baloncesto los lleva a ambos a la Universidad y a liderar sus respectivos equipos. Antes, coinciden en la selección estadounidense junior donde deslumbran jugando juntos. Pero el carácter  taciturno de Bird  choca  con el carácter extremadamente jovial de Johnson y saltan las primeras chispas. La llama se acaba prendiendo la primera vez que se enfrentan, en la final del campeonato universitario que Magic gana. Es el desencadenante de una rivalidad que traerá años de gloria a la NBA

Cambiando la NBA

Larry Bird acaba jugando en Boston para los Celtics, y Johnson en Los Ángeles para los Lakers. Los rivales acaban jugando en dos equipos que son históricamente archienemigos. Conforme pasan los años, los títulos y premios se reparten entre  dos jugadores que acaban polarizando un país entero por lo redondamente opuesto de su duelo personal: Larry es callado e introvertido, Magic es todo desparpajo y salero. Larry Bird ama la vida sencilla y hogareña y Magic Johnson se comporta y vive como la superestrella que es.  Bird juega en el Este y Johnson en el Oeste. Larry en los Celtics, un equipo históricamente caracterizado por el esfuerzo y el sacrifico; mientras que Earvin lo hace en  los Lakers, todo glamour y espectáculo. Larry es blanco y Magic es negro.  Son  con diferencia los dos mejores y entre ellos luchan diariamente por el trono.

Mientras, la NBA crece  y brilla explotando una rivalidad basada en el binomio Celtics/Bird – Lakers/Magic. Lo que nadie sabe es que las gestas que hacen uno y otro tienen su razón de ser en el afán de superarse constantemente el uno al otro.

El punto de inflexión

Con Estados Unidos dividido entre el verde de Bird y el amarillo de Magic , un anuncio de publicidad los reúne en casa de Larry y de ahí, surge una amistad. Los partidos entre ellos en su madurez deportiva  siguen siendo auténticas batallas por ver quien es el mejor, pero fuera de la cancha la relación es cordial y amistosa.  Y aunque el país sigue debatiendo quien es el mejor, ellos cada vez son más amigos.

Ocaso

Pasa el tiempo y Bird cada vez tiene más problemas físicos fruto del desgaste provocado por su extremo estilo de juego, en el que se pega con quien haga falta y no da un balón por perdido. Johnson en la cima de su carrera descubre  en 1991 que es portador del VIH y se ve obligado a anunciar su retirada. La primera llamada que recibe es la de Larry quien al enterarse “ pierde las ganas de seguir jugando y compitiendo” como afirma tristemente en el documental.

Final Feliz

Es 1992 y Larry Bird no puede más. Tras 15 años como profesional cuelga las botas en sus amados Celtics no sin antes aceptar un último desafío: Conquistar el oro olímpico en los JJOO  de Barcelona ’92…al lado de Magic Johnson, que había vuelto a los terrenos de juego y le reclamó para una última aventura juntos. Por supuesto lo consiguieron. Y fue  Bird el que anotó la primera canasta del Dream Team… a pase de Magic Johnson.

El director alterna de manera cronológica entre uno y otro protagonista,  que avanzan juntos a cada momento … Pero cada uno desde su punto de vista,  en un marco contextualizados por el gran material de archivo de HBO  y  la aportación clave de testimonios relevantes . Sin embargo poco a poco y conforme comienza a surgir la amistad  las historias comienzan a entrelazarse cada vez más hasta que acaba  discurriendo por un mismo camino: El que marca el último reto de ambos, ganar la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Es esta manera de contar la historia, la que revela al auténtico crack del del documental, muy por encima de Larry Bird y Magic Johnson: El montaje. Una edición de video finísima – sello de identidad de Ezra Edelman – que traslada de maravilla el concepto de vasos comunicantes que son las vidas de Larry y Magic. Para apreciarlo basta con disfrutar de este  detalle  en el segundo 39 del video: Una jugada en la que un Magic Johnson con el uniforme de los Lakers…Da una asistencia a un Larry Bird con la indumentaria de los Celtics.

 

Un monstruo vino a verme

.“Y el Oscar a la mejor película de 2017 es para… ¡La La Land! “ Así anunciaron Faye Dunaway y Warren Beatty , los legendarios Bonnie and Clyde el fallo del jurado, que ponía el broche de oro a la 89º Edición de los Premios Oscar. Ceremonia en la que La La Land quedaba  consagrada como la gran triunfadora de la noche con cinco estatuillas. Un film destinado a marcar una época. Una obra maestra. Una candidata a marcar un antes y un después en el cine. Una… ¡Esperen!

La historia no es así, ni mucho menos.

Porque cuando el equipo en bloque estaba celebrando  el triunfo y haciendo ronda de agradecimientos, el productor de la película Jordan Horowitz tomó el micrófono y soltó un bochornoso “No, esperen, no hemos ganado nosotros. No es coña. Ha ganado Moonlight” mientras enseñaba al mundo entero la papeleta.  El bueno de Warren se había equivocado al leer la ganadora,  y había provocado sin quererlo el fallo más garrafal visto hasta la fecha en la gala de los Oscar.

Este esperpento fue el pistoletazo de salida del 2017 cinematográfico. Un año en el que el cine, poseído por el  espíritu La La land,  ha mostrado al mundo los fallos que algunos habían señalado  desde hace años. El  más grave de todos se llama Harvey y se apellida Weinstein.

El caso Weinstein

Si lo comparáramos con una película, el caso Weinstein  sería un sleeper: Una película pequeña y sin pretensiones  que acaba convirtiéndose en un taquillazo. En este caso, todo comenzó con el  oscuro rumor de un poderoso productor de Hollywood que llevaba años  abusando de todas las actrices que podía. Era un secreto a voces  que todos sabían en La Meca del cine, pero que también callaban por miedo y por los acuerdos judiciales firmados bajo los efectos del trauma por un ejército de abogados.

Hasta que gracias al testimonio y la denuncia pública y judicial de 100 valientes  mujeres (Entre las que hay desde superestrellas de Hollywood hasta humildes secretarias)  se reveló  al monstruo  que como Pennywise (El payaso de It) vivía en las cloacas del cine, entre los despachos y  las suntuosas fiestas de Hollywood. Un monstruo que iba a ver a las mujeres para abusar de ellas con total impunidad.

Cazadores cazados

Weinstein se convirtió de la noche a la mañana en CEO and founder de la Monster Bros: Un selecto club de profesionales de Hollywood denunciados por abusos sexuales que se ha llevado por delante a productores, directores y artistas.  El miembro más destacado junto a Harvey (Hasta hace 6 meses, un legendario productor de cine)  ha sido Kevin Spacey.

El actor,  con fama de raro desde que pisó por primera vez un plató, fue denunciado por el también intérprete Anthony Rapp de acoso cuando tenía 14 años.  Doblemente oscarizado y peso pesado de Hollywood,  Spacey ha perdido su carrera en el cine, su serie de televisión (House of Cards) y su intimidad (Tuvo que salir al paso reconociendo públicamente la homosexualidad que llevaba toda una trayectoria  ocultando). Y si van a juicio las denuncias, puede que su libertad.

Y estos dos son solo la punta del iceberg  de una lacra que lleva años existiendo impunemente  en Hollywood. Una fábrica de sueños prisionera desde hace décadas  del machismo  y de una cultura del silencio de la que se está liberando  a marchas forzadas. Y que además  está salpicando con total merecimiento a algunas de las vacas sagradas de la industria (Sí, hablamos de ti Quentin Tarantino)  que callaron o fueron cómplices por amistad, vergüenza o conveniencia.

Star Wars: Los Últimos Jedi

Pero no todo han sido malas noticias este año 2017. Especialmente para Disney, que ajena al caso Weinstein (Ya bastante tiene la compañía con las leyendas negras del propio Walt) sigue a lo suyo; convirtiendo los sueños y las ilusiones en máquinas de hacer millones. Este 2017 ha colado cinco películas entre las diez más taquilleras del año. Casi nada.  La guinda de su facturación anual la ha puesto el otro acontecimiento cinematográfico del año: El estreno de  Star Wars: Los Últimos Jedi.

Porque  lo queramos o no, Star Wars  siempre es un fenómeno social en sí mismo. Da igual que pasen treinta años entre película y película o solamente dos  (Fruto de la estrategia vengadorizadora de la compañía). El planeta entero se paraliza  en cada estreno  y la starwarsmanía  vuelve al mundo. Se convierte en el epicentro de la vida social de muchas generaciones. Hasta que caen las luces, suena la música de John Williams  y las letras  empiezan a deslizarse sobre la pantalla.

Luego vemos a Luke Skywalker descuidado como Nadiuska en sus peores momentos. Lo observamos bebiendo leche de una vaca galáctica y de golpe y porrazo volvemos a la realidad. Puede que hayamos sacado a un monstruo de  debajo de la cama. Pero tenemos a otro en el armario que como Harvey Weinstein, abusa de nosotros  y nuestras ilusiones. Solo que éste tiene forma de ratón, la cola detrás y la voz más aflautada. A barriga  eso sí, le gana Harvey.

 

Los documentales más locos de Netflix

El vasto catálogo de documentales de Netflix tiene auténticas joyas a las que sin lugar a dudas merece la pena dedicarle dos horas de nuestro preciado tiempo. Pero también cuenta con auténticas locuras que sin saber bien cómo ni por qué, atrapan, enganchan e hipnotizan  con su extraña falta de cordura y los temas surrealistas que tratan.  Ha costado mucho elaborar este Top Five tras intensas horas de visionado, algunas risas e incredulidad. Pero al final,  habemus ranking.

1000 maneras de morir

Clásico donde los haya de la TDT española, la plataforma de video bajo demanda aloja algunas de las más brillantes temporadas de este show documental donde se narran-literalmente- 1000 maneras de morir. Con la salvedad de que estas son cutres, absurdas y carentes de toda razón y lógica. Y sus recreaciones en breves reportajes de no más de 3 minutos no se quedan atrás, con su legendaria voz en off mordaz y ácida. Para muestra “Rebotado”, la forma de morir número 153.

Aliens on the moon: The truth exposed

¿Hay alienígenas observándonos desde la  Luna? Según este documental sí. Y lo demuestra sacando a la palestra todas las pruebas existentes pero nunca demostradas de la vida extraterrestre con la que convivimos. Además reformula todas aquellas dudas y preguntas que siempre quedaron en el aire pero nunca nadie se atrevió a resolver ¿Cómo? Con un ejército de periodistas, científicos, militares y eruditos de lo desconocido. Ahí es nada.

An Idiot Abroad

Imagina que tus jefes te envían a recorrer el mundo a gastos pagados, para que hagas un programa de reportajes sobre las Siete Maravillas del Mundo. Y te toca viajar a China, Egipto o Brasil ¿Suena genial verdad? Pues no lo es tanto si odias viajar y te llamas Karl Pilkington, un tipo al que sus amigos simple y llanamente definen como el “Homer Simpson de la vida real”. Y para colmo, esos mismos jefes convierten cada viaje en un infierno solo para reírse de ti. Este es el punto de partida de los disparatados viajes de un inglés de mediana edad que solo se siente a gusto en Inglaterra. Exceptuando Gales.

Super High Me

Documental que parodia al famoso documental Super Size Me, en el que el director Morgan Spurlock se pasaba un mes comiendo menús de MacDonald’s  para ver los efectos que tenía en su cuerpo. Solo que este documental se cambian las hamburguesas por marihuana. A lo Bob Marley. Tras 30 días sin probarla, el protagonista pasa a consumirla un mes entero para ver cómo le afecta. Mientras, entrevista a activistas y miembros de la industria del cannabis para conocer cómo funciona el sector. Pero de buen rollito.

Gringo: The Dangerous Life of John McAfee

John McAfee inventó el famoso antivirus que lleva su nombre. Y de la noche a la mañana se convirtió en multimillonario. Otros magnates destinarían su fortuna  causas sociales y ONG’s como Bill Gates o Mark Zuckerberg. Él se la funde en un insostenible tren de vida en la isla de San Pedro (Belice), su patio de recreo particular. Y lo hace acompañado de su séquito: Perros peligrosos, criminales, prostitutas, policías corruptos y antiguos presos  a los que paga por protegerle. Un desmadre de documental que no es nada comparado con la sórdida vida de McAfee.

Si tuvieráis que elegir uno ¿Con qué documental loco os quedaríais?